En Kággaba la palabra propia para el poporo es sugi. A nivel físico, es una calabaza que contiene el nugi – la cal que ellos mismos fabrican con conchas nuksuzu, que recogen de las playas desde palomino hasta Riohacha. Dentro del sugi insertamos un palo de madera, lo untamos con la cal y la mezclamos en la boca con la hoja de coca, el jañú.  Luego se limpia la cal mojada en el sugi y se va creciendo poco a poco un anillo a su alrededor.

Todos los hombres Kogui reciben un “poporo” al convertirse en mayores de edad. Los Mamos entregan el sugi a los muchachos cuando se convierten en hombre, y así pueden casarse y ser personas responsables en la comunidad. Los Mamos explican al muchacho las normas de manejo sugi, el jañu y como el hombre debe cuidar y honrar a la mujer.

El sugi simboliza a la mujer y ella es la Madre de todos. Cuando comen sugi, se están concentrando en sus pensamientos, manteniéndolo muy claro. Escuchamos y entendemos la voluntad de la Madre para que todo lo que pensamos se materialice en la vida física de acuerdo con los principios de Origen. Vivir de acuerdo con los principios de Origen es la base de la identidad kággaba. Por eso, cargan sin falta el sugi en la mochila, junto con el jañú, como una madre que siempre acompaña y da consejo.

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